El haber perdido el tren, así como perdimos el tiempo y la razón al salir de Schwäbish Hall?
Han sido ya tres retornos los que yo he hecho a nuestro espacio, ese que dijiste haber olvidado.
Del valle y el río Kocher, simplemente creo que ya perdí un poco la cuenta de las veces que he vuelto a buscarte por los espacios donde caminamos: Rosentürm, Brücke in der Weiler, a medio camino al Globe Theater, la ventana de tu habitación todavía sigue del mismo color y aroma.
Dos años atrás te escribí desde Lindau en un día lluvioso camino a mi primer viaje al Tirol. Me acompañaba en esa ocasión una pequeña maleta negra, y las ilusiones de volverte a ver. Dejé así por ti y por mis sueños toda una historia y vida: pise tu continente para quedarme.
Tu respuesta de ese día, la misma de siempre. De más está escribir de ella,
pues parece es la forma que tienes de velar tanto espacio en común, vivido y por vivir.
Las heridas en común resultaron ser entre los dos más fuertes que las luces de nuestro primer Agosto. Es así como ellas ahora nos visten, un poco burlándose hasta del amor mismo.
El dolor siempre tiene una fuerza más grande que el amor, es por ello que es más fácil escribir y predicar sobre él.
De saber letras que curen, solo quedasen en nuestros cuerpos cicatrices. Pero de la permanencia de las marcas, solo queda la piel y su creación para intentar su retirada. Será la sensualidad la curación que ha de unirnos?
Recuerdo la fuerza de tu cuerpo en tu cama como si fuera el más claro mensaje de nuestras almas. Tu cocina de la Muraz, tu Risotto, el sofá y cada erotismo que afloró de tu ser.
De ser la sensualidad la cura para nuestras marcas, de abrirse el mar con una corriente estaría siempre para tí y para tus deseos.
Tres escalones, los mismos en nuestros dos espacios. Espacios que dices haber olvidado con el pasar de la primera brisa.
Será el temor aquella naturaleza que ha puesto nuestro amor siempre a la deriva?, será tu pocesividad?, será tu soberbia?
Nunca pudiste ser más fuerte que mis pasiones, sin embargo cual ícono ya eres una de las tres pasiones que más fuerza toca mi alma y mi tiempo.
Nunca pudiste ser más fuerte que mis pasiones, sin embargo cual ícono ya eres una de las tres pasiones que más fuerza toca mi alma y mi tiempo.
Así llegaste a ser, jugando a competir te volviste algo más fuerte que amor mismo, algo más concreto que la relación misma de dos enamorados.
Eres ya pasión, inspiración, piel, instante, y espacio del siempre retorno
Para tí con Profundo Amor,
Juan Trip